Ahora que nos sentimos totalmente
inmersas en la enseñanza en aulas digitales, nos fijamos más en todos los
aspectos que tienen que ver con estas y con la competencia TICD. La historia es
que, trabajando información en la asignatura Dificultades y Trastornos del
Desarrollo, nos hemos percatado que en el Infome Warnock de 1978, que supuso un
gran cambio para la educación especial, ya hablaba de innovar en educación, de
usar un soporte tecnológico para trabajar en el aula que facilitara la tarea de
atender a todos según las diferentes necesidades. En una entrada anterior hablábamos
de porqué educar en aulas digitales y,
desde nuestro punto de vista, ésta es otra de las razones que se suma a la lista: flexibilizar el currículum y los procesos
de E/A.
Después de que en 1978 ya apostaran por ello, nos parece increíble que hoy en
día, todavía en la práctica no se lleve a cabo. Además, nos preguntamos cómo
sonarían aquellas palabras en 1978 si tenemos en cuenta que todavía hoy,
en la práctica, suena difícil creer que se pueda trabajar en las aulas a través
de las nuevas tecnologías, es decir, nos cuesta pensar e imaginar en esas aulas
digitales que se nos plantean. Sigue existiendo el dilema entre si mejora o no la
calidad de la enseñanza. Muchos profesionales no vean las ventajas de acercar
estas tecnologías con la finalidad de enriquecer y abastecer a todos según sus
necesidades con los trabajos por investigación y los proyectos.
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